La quercetina, un flavonoide presente en manzanas, cebollas y bayas, esbcelebrada por sus propiedades antioxidantes. Sin embargo, su verdadero poder reside en su capacidad para activar un interruptor maestro de la defensa celular: la proteína NRF2. Cuando se activa, la NRF2 viaja al núcleo de la célula y enciende la producción de más de 200 genes protectores, incluyendo potentes enzimas antioxidantes endógenas como el glutatión.
Los estudios científicos revelan el amplio espectro de beneficios de este mecanismo. Una investigación publicada en Free Radical Biology and Medicine demostró que la quercetina es un activador efectivo de la vía NRF2, lo que se traduce en una reducción significativa del estrés oxidativo, un factor clave en el envejecimiento y el desarrollo de enfermedades crónicas. Además, gracias a su acción antiinflamatoria, documentada en el Journal of the American College of Nutrition, la quercetina ayuda a modular la respuesta del sistema inmunológico, previniendo una activación excesiva que puede ser dañina.
Esta capacidad para «encender» nuestros sistemas de defensa internos también tiene implicaciones para la salud cerebral. Estudios preclínicos sugieren que la activación de NRF2 por la quercetina puede proteger las neuronas del daño degenerativo. Para obtener estos beneficios, la consistencia y la sinergia son clave. Al incluir quercetina en su composición, GlutaNAD+ no solo aporta un antioxidante directo, sino que activa inteligentemente los
propios sistemas de defensa del cuerpo. Este enfoque dual, donde la quercetina trabaja en conjunto con el glutatión y el NMN, crea un efecto sinérgico, ofreciendo una protección celular más profunda y completa de lo que cualquier ingrediente por sí solo podría lograr.